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Pensamientos encadenados en medio de la creación

Intenté convivir en un mundo encadenado a la oscuridad, con el miedo a fracasar y el amor en la retina. intenté aguantar esta falsa realidad aun sabiendo que lo mejor era que se derrumbase la ciudad bajo mis pies… Y construir de nuevo, con las manos, la energía, el amor incondicional y las sonrisas… Construir un mundo que siempre fue tachado de sueño y lo mandaron al contenedor. Yo creo en las utopias pues son las realidades disfrazadas de fantasías.. Y no creo en lo que me vendes, ni me ofreces ni en nada de lo que pretendes. Sión no esta hecha para mi, yo soy libre con el viento, soy la rosa en tu siniestro jardín. Yo me muevo por la luz mandando vibración a todo hijo de vecino, sea blanco, sea negro o sea reptil… no sé si me entiendes! Yo soy el amor encarnado en la tierra, tengo la fuerza del sol y la pureza de la madre tierra. Yo soy la diosa que se mueve entre las mariposas, soy la sensación de libertad que transforma todas las cosas. Yo soy la mano y no el puño, el corazón y no la oscura razón… Yo soy la sensación y la locura, expansión sin límites de la conciencia, soy la transmutación de ADN, soy la que activa conciencias dormidas y la que comprende como se sienten. Yo soy ilimitable, soy el aguila que vuela por el cielo, soy el mar y soy el cielo… Yo soy libre y hago libre al mundon entero. Me muevo como quiero, a través del prana lleno de magia cada sueño. Me mezco en la luna y hago yoga desde el sol, me muevo entre planos y converso con el silencio… hago el amor a fuego lento y me recreo en la sensación que me proporciona el viento. Mi mente se calló y ahora se ha vuelto decente, no me importa ser paciente si ya sé lo que se siente… lo que viene es el renacer de las almas durmientes, metamorfosis de oveja a mariposa, de la cabeza al corazón dando vueltas por Alción. Es el tiempo de aceptar y de abrirse a la verdad, es el tiempo de creer que ahora nosotros podemos crear.. Y crear y crear, crear un mundo nuevo, donde cada sonrisa encienda el mundo entero….

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Sé consciente

Tú eres algo más que un cuerpo físico. Si paras a observar y conocer, pronto reconocerás que todo lo que eres es básicamente energía. Esta energía conforma, a su vez, una energía mayor donde todo se funde, todo está conectado y todo fluye por los mismos conductos energéticos. De esta forma, tú eres energía que irradia y absorbe energía y, a la vez, formas parte de la energía planetaria y universal. Tú eres la tierra, el aire, el agua, el fuego… ¡ Tú eres el universo!. Tú eres todo y eres nada… eres la energía de Dios y de la Diosa, tú eres el fluir, la fuente de la vida, la luz y la oscuridad…. La creación está en ti, tú eres el creador…

Ahora bien, ¿ Cómo usas tú este poder energético? ¿ Eres ya consciente de él? ¿ Sientes los canales sagrados recorriendo todo tu cuerpo? ¿ Sientes como se abren estos canales bajo tus pies y sobre tu corona convirtiéndote en un cuerpo ilimitado? ¿ Sientes como tus pensamientos y emociones crean la realidad que estas viviendo?

¿ Acaso no es hora ya de tomar conciencia? 

¿ Prefieres el amor o el miedo creando a tu alrededor? ¿ La luz o la oscuridad? 

¿ Eres vida? ¿ Honras la vida? 

¡ Créala, crea la vida! ¡ Sé consciente! 

En ti reside todo el poder…. ¿ Puedes sentirlo? 

2012: ¿Qué está pasando realmente?

Es taaan fácil… 

¡¡Búscalo en tu interior!!

La sabiduría indígena que vive en nosotros – Los guerreros del Arco Iris

Normalmente asociamos las profecías a pronósticos catastróficos y amenazas de grandes males, pero en este caso nos anuncian una gran esperanza y Utopía, y merece la pena conocerla.

“Cuando la oscuridad se haga más densa, cuando la Tierra clame de desesperación, cuando plantas y animales sean despreciados y pisoteados por el hombre, vendrán por el Oeste … se les verá llegar. Los Guerreros del Arcos Iris. Que traerán la Luz, el Conocimiento y el Amor al resto de sus semejantes. Enarbolando el símbolo de la Conexión y el Anclaje con el Verdadero Amor”.

Esta es la profecía completa:

Hubo alguna vez una anciana llamada Ojos de Fuego, nativa de la tribu Cree de Norteamérica. Esta mujer lanzó una profecía que hasta nuestros días hace eco..

Llegará el día en que la codicia del hombre blanco, del Yo-ne-gi, hará que los peces mueran en las corrientes de los ríos, que las aves caigan de los cielos, que las aguas ennegrezcan y los árboles ya no puedan tenerse en pie.

Y la humanidad, como la conozco, dejará de existir. Llegará el tiempo en que habremos de necesitar a “los que preservan las tradiciones, las leyendas, los rituales, los mitos y todas las viejas costumbres de los pueblos” para que ellos nos muestren cómo recuperar la salud, la armonía y el respeto a nuestros semejantes. Ellos serán la clave para la supervivencia de la humanidad, y serán conocidos como los guerreros del arco iris.

Llegará el día en que algunas personas despierten de su letargo para forjar un mundo nuevo de justicia, de paz, de libertad y de respeto por el Gran Espíritu. Los Guerreros del Arco Iris transmitirán el mensaje, para difundir sus conocimientos a los habitantes de la Tierra, a los habitantes de Elohi.

Ellos enseñarán a vivir como vive el Gran Espíritu, y mostrarán cómo ese mundo futuro se ha alejado del Gran Espíritu y por qué razón se encontrará tan enfermo. Los Guerreros del Arco Iris le enseñarán a la gente que este Ser Ancestral, el Gran Espíritu, es un ser de amor y comprensión, mostrarán cómo devolverle a la Tierra, a Elohi, toda su belleza.

Estos Guerreros del Arco Iris proporcionarán a la gente los principios y reglas para hacer una vida acorde con el mundo. Estos principios serán los mismos principios que seguían los pueblos del pasado. Los Guerreros del Arco Iris le enseñarán a la gente los viejos hábitos de la unidad, del amor y de la comprensión.

Y enseñarán por los cinco rincones de la Tierra cómo alcanzar la armonía entre las personas. Le enseñarán a la gente cómo orar al Gran Espíritu de la misma manera como lo hacían los pueblos del pasado, dejando que el amor fluya como las hermosas corrientes que descienden de las montañas, por cauces que las llevan a unirse con el océano mismo de la vida.

Y una vez más renacerá la alegría de estar en compañía, como también en la soledad. Estarán libres de envidias mezquinas, llamarán a sus semejantes como a sus hermanos, sin importar el color de su piel, su raza o su religión. Sentirán cómo la felicidad inunda sus corazones mientras se vuelven cada uno con el resto de la creación. Sus corazones serán puros e irradiarán calidez, comprensión y respeto por la humanidad, por la naturaleza y por el Gran Espíritu. Y una vez más colmarán sus mentes, sus corazones, sus almas y sus actos de los pensamientos más puros, para así aspirar a la magnificencia del Maestro de la Vida, ¡el Gran Espíritu!. Hallarán la fortaleza que se oculta en la belleza de una oración y en los momentos de soledad de la vida.

Y sus hijos nuevamente podrán correr libres y disfrutar los tesoros de la Naturaleza y de la Madre Tierra, libres de venenos y de la destrucción generada por el Yo-ne-gi y sus prácticas codiciosas.

Los ríos fluirán limpios otra vez, los bosques serán abundantes y llenos de hermosura, y otra vez habrá aves y animales sin número. Nuevamente se respetarán los poderes del planeta y de los animales, y la conservación de todas las cosas bellas se convertirá en una forma de vivir.

El pobre, el enfermo y el necesitado recibirán cuidados de sus hermanos y hermanas de toda la Tierra. Y estas prácticas serán de nueva cuenta parte de sus vidas cotidianas.

Los líderes de los pueblos volverán a ser elegidos a la vieja usanza… no por el grupo político al que pertenezcan, ni porque griten más fuerte o presuman más, tampoco por un proceso de intercambio de insultos o acusaciones mutuas; serán elegidos aquellos cuyas acciones digan más que sus palabras. Serán elegidos como líderes o Jefes aquellos que den muestras de su amor, su sabiduría y su valor, que hayan sido capaces de actuar por el bien de todos. Serán elegidos por sus cualidades, no por la cantidad de dinero que posean. Y al igual que los Jefes devotos y considerados de la antigüedad, usarán su amor para entender a la gente y para asegurarse de que sus niños y jóvenes sean educados en el amor, en el trabajo y en el conocimiento de su entorno.

Les mostrarán que los milagros pueden hacerse realidad para curar a este mundo de todos sus males, devolverle la salud y la belleza que antes tuvo.

Las tareas que les esperan a los Guerreros del Arco Iris serán muchas y mayúsculas. Habrá enormes montañas de ignorancia que será necesario vencer; se enfrentarán contra prejuicios y odio. Tendrán que ser dedicados, firmes en su fortaleza y tenaces de corazón. Porque en su camino hallarán mentes y corazones dispuestos a seguirlos en esta senda que le devolverá a la Madre Tierra toda su belleza y su plenitud.

Ese día llegará pronto, ya no está lejos. Llegará el día en que nos demos cuenta de que todo lo que somos, nuestra existencia misma, se la debemos a las gentes que han reservado su cultura y su herencia, a esas personas que han mantenido con vida los rituales, las historias, las leyendas y los mitos. Y será gracias a este conocimiento que ellos han preservado, como volveremos a estar otra vez en armonía con la Naturaleza, con la Madre Tierra y con la humanidad misma. Y descubriremos que este conocimiento es nuestra clave para la supervivencia. Éstos serán los Guerreros del Arco iris, y ésta es la razón que me impulsa a proteger la cultura, la herencia y los conocimientos de mis antepasados. ”

“El optimismo de la acción es preferible al pesimismo del pensamiento” – Viejo proverbio Cree

fuente

Tu tienes el reloj… Yo tengo el tiempo.


Moussa Ag Assarid es el mayor de trece hermanos de una familia nómada de tuaregs. Nació al norte de Mali sobre1975 y en 1999 se trasladó a Francia para estudiar. Es autor de En el desierto no hay atascos, donde describe su fascinación y perplejidad ante el mundo occidental.

“Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

A continuación está la entrevista que concedió en Barcelona, a Víctor M. Amela, de “La Vanguardia”. 

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo. 

¡Qué turbante tan hermoso…!
Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

Es de un azul bellísimo…
A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

¿Por qué?
Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

¿Quiénes son los tuareg?
Tuareg significa “abandonados”, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: “Señores del Desierto”, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

¿Cuántos son?
Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… “¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!”, denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

¿A qué se dedican?
Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

¿De verdad tan silencioso es el desierto?

Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?

Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

¿Sí? No parece muy estimulante…

Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

Saber eso es valioso, sin duda…

Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!


Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Senti
mos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!


¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…
Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa fal
ta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.


Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

¿Tanto como eso?
Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

¿Qué pasó con su familia?

Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome
¿De dónde salió esa pasión por la escuela?

De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: “El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

Y lo logró.
Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

¡Un tuareg en la universidad!
Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

Fascinante, desde luego…
Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

Qué paz…
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.